Sobre esta obra
"Cazador de sueño" (2019) sostiene la tensión cromática que define el trabajo de Valpuig: cadmium red y chrome orange arman la figura desde adentro hacia afuera, mientras el cobalto de los ojos opera como fractura calculada en esa temperatura dominante. El pañuelo rojo sobre fondo blanco no es accesorio narrativo sino dispositivo pictórico: concentra la saturación y deja al cuerpo —parcialmente legible, nunca del todo resuelto— en el umbral entre presencia y esquema.
El personaje pertenece a esa galería de figuras sin biografía convincente que recorre el corpus del artista: seres cuyo cromatismo intenso funciona, paradójicamente, como forma de sustracción antes que de revelación.