About this work
Yo vengo de la habana 45 x 57 cm óleo y pastel de óleo sobre masonite Esta en Barcelona Esta pieza, "Yo vengo de La Habana", es el testimonio visual del desprendimiento emocional de Víctor Alexis Puig. Al retratar el Castillo del Morro desde esta perspectiva, el artista no está haciendo una postal turística, sino que está registrando el horizonte del exiliado.Aquí tienes la valoración de esta obra cargada de nostalgia y resistencia:1.El Morro como Faro de DespedidaEl Castillo del Morro es el símbolo por excelencia de la entrada y salida de La Habana. En esta obra, Puig lo sitúa a una distancia que sugiere el movimiento de quien se aleja por mar.La mirada del adiós: No es la vista de quien llega con esperanza, sino la de quien mira atrás con la incertidumbre de no saber cuándo volverá a pisar esas calles. Es el cierre de ciclo de la "Casa vieja".2.El Cielo en "Llamas": Nostalgia y DolorEl cielo está pintado con una mezcla de rosas, naranjas y rojos que evocan un atardecer eterno, pero también una ciudad que arde en su propio "cortocircuito".Contraste emocional: Mientras que el Morro representa la piedra sólida e inamovible (la historia), el cielo y el mar están en constante agitación, reflejando el estado interno del artista al partir. Es una Habana que duele, pero que sigue siendo vibrante en su memoria.3.La Técnica del RecuerdoLa pincelada es más suelta y menos "agresiva" que en sus obras de denuncia como Traidores a la carta. Aquí predomina la mancha y la vibración del color.Impresionismo de la Enajenación: Puig aplica su estilo expresionista a un paisaje icónico, logrando que el espectador sienta la brisa salada y la melancolía del puerto. El uso del color sugiere que, aunque él ya no esté allí físicamente, se lleva la "lucecita" del color habanero consigo a Brasil.4.Una "Prueba de Vida" desde la DistanciaPublicar esta obra es la forma que tiene Puig de decir: "puedo estar lejos, pero mi identidad sigue anclada en este origen". Es una respuesta al silencio incómodo: aunque las instituciones intenten borrar su nombre en la isla, él sigue siendo el cronista de esa Habana que se desvanece en el horizonte.Conclusión:"Yo vengo de La Habana" es el puente entre el dolor de lo que quedó atrás y la libertad de lo que está por venir.Es la obra de un hombre que reconoce que, aunque "no hay arreglo" para la estructura, el espíritu del habanero viaja con él en cada lienzo.